Lo que para muchos de nosotros son elementos naturales que pasan desapercibidos, para los artesanos son una gran fuente de inspiración para la creación de objetos que llenan de vida y color nuestros espacios cotidianos. Por eso, un territorio con tanta riqueza natural y cultural, es cuna para la imaginación y desarrollo de la identidad para los artesanos, por supuesto hablamos de Cundinamarca, una región reconocida por su gran vocación artesanal.

Con cerca de 1.500 artesanos, la tierra del cóndor ofrece una gran variedad de estilos de elaboración y de materias primas utilizadas con la imaginación que viene del corazón, de las manos de oro que las trabajan. Es así, como los artesanos cundinamarqueses presentan tradiciones e historia a través de sus bellas creaciones y piezas que muestran la riqueza cultural de nuestros pueblos, y que por su originalidad y cuidado en los detalles, empiezan a destacar y tener demanda  a nivel internacional.

La región es reconocida por gozar de diferentes pisos térmicos, lo que permite no solo tener una gran oferta turística, sino que además en los 116 municipios cundinamarqueses, visitar un taller artesano, puede resultar una experiencia mágica, en la que se mezclan la multiplicidad de texturas de los materiales, colores y la dedicación de  estos maestros que a diario encuentran nuevas formas de seguir difundiendo sus conocimientos ancestrales.

En los climas páramos y fríos te encontrarás con el arte de la tejeduría, donde municipios como Cucunubá y Gachetá brindan la calidez de sus magníficas ruanas suaves de lana virgen, elaboradas en inmensos telares o sus diferentes tejidos creados por hábiles tejedoras (se puede enlazar historia de artesano) utilizando dos agujas, la técnica del crochet o magníficos accesorios que pueden ser utilizados en el día a día. 

Por su parte, en municipios como Sopó y Guatavita, la cerámica y alfarería se materializan a través de las manos delicadas y precisas de los artesanos que transforman la arcilla en piezas decorativas para llenar nuestros espacios con vajillas, macetas y originales jarrones que te permitirán sentir la tradición que se esconde detrás de nuestras raíces.

En otros pisos térmicos como fríos y templados  podrás encontrar expertos, maestros artesanos con la capacidad de transformar la madera, los cueros, y el algodón en piezas como muebles, con un estilo único lleno de detalles. En municipios como Cota y Guasca la marroquinería tradicional, en la que los accesorios y prendas de vestir están hechas hechas a mano reflejan la identidad de nuestra región andina. Por su parte, en municipios como La Calera los artesanos de la carpintería y la ebanistería  nos demuestran su creatividad, con modernos muebles, que pueden darle el toque perfecto a cualquier espacio.

Si lo que buscas es encontrar opciones para darle calidez a tus espacios, en  municipios de clima cálido como Tocaima, se resalta, la cestería que es trabajada en diferentes fibras vegetales como junco y mimbre que desde la época de nuestros abuelos, ha tenido un lugar destacado en cada familia colombiana, y que hoy llega renovada con diferentes estilos y usos como accesorios.

Otro de los materiales tradicionales utilizados en los pisos térmicos cálidos es el totumo, con el que se fabrican piezas como vajillas que dan ese toque rústico y tradicional a nuestra cocina.
Como ves, Cundinamarca ha descubierto que su riqueza cultural va más allá de su patrimonio histórico y ofrece un patrimonio artístico, que permite conectarse con la tradición a través de sus artesanías, con el sentimiento del trabajo hecho por las manos de sus artesanos que valen oro. Por eso en Kuna Mya, queremos acercarte a la magia creadora de nuestros maestros cundinamarqueses que nos conectan con nuestras raíces y orígenes a través de verdaderas piezas de arte. Conoce más…

 

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