Pocas leyendas permanecen tan ligadas a la historia de un territorio como la de El Dorado a Cundinamarca, una historia se remonta a la época de la conquista en Guatavita, municipio ubicado a 75 km de la capital del país, que hoy en día llama la atención de cientos de turistas en torno a una de nuestras principales riquezas: el oro.

Guatavita, ubicado a 3.000 metros de altura sobre la Cordillera Oriental, era centro de adoración de los Muiscas para sus deidades manifestadas en forma de un dragón y una culebra, a las cuales se les otorgaban ofrendas en sus aguas para celebrar la llegada de un nuevo cacique, agradecer por los frutos que les brindaban y salvar sus almas. Sin embargo, durante la época de la conquista una de estas ceremonias del cacique Guatavita llegó a oídos de los españoles, despertando aún más la codicia del encuentro con un nuevo mundo lleno de riquezas culturales, naturales y minerales.

Cuenta la leyenda, que con el cuerpo desnudo y cubierto con polvo de oro adherido a su piel, el cacique, se embarcó en una balsa para navegar sobre este sagrado cuerpo de agua muy verde; y al llegar al punto en que se cruzaban dos cuerdas tendidas perpendicularmente de orilla a orilla, se bañaba y arrojaba al agua, en honor a la divinidad,  con valiosas ofrendas consistentes en piezas de oro y esmeraldas. 

Esta historia, según la cual, en alguna parte del continente americano, había una ciudad indígena en la que “todo estaba hecho de oro” la escucharon conquistadores y exploradores que, durante muchos años, buscaron incansablemente aquel codiciado lugar. Fueron muchas las expediciones que Jadwal Pertandingan Bola emprendieron camino en busca de El Dorado, de acuerdo con algunos historiadores, en 1538, coincidieron en la misma semana las tres que dirigían Sebastián de Belalcázar, Nicolás de Federmann y Gonzalo Jiménez de Quesada, procedentes del Perú, Venezuela y Santa Marta, respectivamente.

Fue así como las poblaciones muiscas y sus tesoros cayeron rápidamente en manos de los conquistadores. Pero al hacer inventario de las nuevas tierras obtenidas, los españoles pronto notaron que aunque los aborígenes en efecto poseían oro, no existían las ciudades doradas y tampoco las grandes minas. 

Casi 500 años después de los orígenes de la leyenda, Guatavita es un pueblo que fue reubicado, pues el asentamiento anterior quedó sumergido para la construcción del Embalse de Tominé. Actualmente, la laguna de Guatavita, se encuentra en un área protegida a la que puedes acceder por un sendero que atraviesa una zona montañosa, con una gran vegetación y especies como zorros, águilas y mirlas de páramo. Al final de este recorrido, llegarás al punto más alto desde el cual podrás observar la laguna de Guatavita en toda su grandeza, esta es una experiencia indescriptible.

De la misma manera, visitar el pueblo que aunque es reciente, es una verdadera joya arquitectónica, debido a sus casas blancas con tejas de barro y claros aires coloniales. Guatavita aún es una tierra de una enorme riqueza que no se mide en oro, sino en su biodiversidad, exuberantes paisajes, atractivos turísticos, calidez humana, rica y variada gastronomía y progreso. 

Caminar por este precioso pueblo es una experiencia encantadora, pues está lleno de referencias a la leyenda de El Dorado y sitios en los que podrás conocer y comprar artículos de slot gacor la artesanía local, como recipientes hechos de cerámica y las tradicionales ruanas de lana virgen. ¡La leyenda vive en cada rincón de esta Kuna de Oro! 

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